Mapa de Torres del Paine: los circuitos los dibujaron dos tipos a caballo
En 1976 el parque no tenía circuito. Un guardaparques chileno, Óscar Guineo, y un montañista inglés, John Garner, se metieron a caballo a rodear el macizo. Les tomó dos salidas de quince días cada una. No fueron los primeros en dar la vuelta, pero sí los primeros en dejarla habilitada, con puentes provisorios, cintas y pintura.
Esa es la ruta que hoy se llama «la O» y que recorren miles de personas al año con GPS en el bolsillo.
Se escribe Garner, no Gardner
El error aparece en mapas, en señalética y en guías, y lleva décadas repitiéndose. El paso lleva el apellido del inglés que lo abrió, y no tiene esa «d».
Nos ponemos pesados con esto porque la ruta la trazó una persona con nombre y apellido hace cincuenta años, y escribirlo bien es lo mínimo.
Las dos rutas, de una mirada
- W, de 4 a 5 días, abierto en 1996. El punto duro es la subida a Base Torres.
- O o circuito Macizo Paine, de 7 a 9 días, trazada en 1976. El punto duro es el paso John Garner, a 1.200 metros.
- Base Torres, 1 día, sendero marcado en 1979. El punto duro es el último tramo de morrena.
El W es más nuevo de lo que la gente supone. Se abrió en 1996, cuando se construyó el puente colgante sobre el río del Francés. Antes de eso el recorrido estándar del parque eran cuatro días de ida y vuelta por el mismo camino: Pudeto, campamento Paine Grande, un día hasta el campamento Sheraton —hoy Grey— y de regreso igual. El catamarán del lago Pehoé, que hoy nadie se imagina el itinerario sin él, empezó a funcionar recién en 1999.
El paso John Garner, a 1.200 metros, es lo que conectó el valle del Grey con el del Dickson. Sin él la O no existe.
Para cualquiera de las dos necesitas entrada comprada y reserva de dónde dormir: lo explicamos en el post de entradas al parque.
Los miradores, y qué estás mirando en cada uno
- Base Torres. Las tres torres de granito sobre la laguna. El sendero ya lo usaban escaladores y porteadores que subían al valle del Silencio, pero CONAF lo marcó como lo conoces recién en 1979. En temporada alta pasan entre 500 y 1.200 personas por día.
- Cuernos y lago Nordenskjöld. La roca negra que corona los Cuernos no es granito. Es corneana: el resto de la roca que rodeaba al magma y quedó cocida por el calor. Tiene conchas fósiles adentro. El lago, por su lado, tiene cerca de 300 metros de profundidad, probablemente porque se formó sobre una falla.
- Glaciar Grey. El frente tiene 100 metros de alto, pero solo unos 30 salen del agua. Lo que ves es un tercio. A principios del siglo XX tenía dos frentes; hoy tiene tres, porque el retroceso fue dejando al descubierto penínsulas de roca.
- Valle del Francés. Las avalanchas que se escuchan desde abajo son el glaciar Francés rearmándose. No baja del campo de hielo: se reconstruye con el hielo que se desprende de los glaciares colgantes del Paine Grande.
- Salto Grande y Laguna Azul. Dos paradas de día. Salto Grande es también uno de los puntos donde el viento se dispara, así que llévate algo más de abrigo del que sugiere la foto.
Si vienes por el día y quieres ver varios de estos miradores sin armar logística, ese es nuestro full day desde Puerto Natales.
Por qué son agujas y no cerros redondos
Si alguna vez te preguntaste por qué las Torres son verticales: es por las diaclasas del granito, las grietas que deja la roca al dilatarse y contraerse. De los cuatro minerales del granito, la plagioclasa es la primera en meteorizarse, y se exfolia en dos direcciones. Eso hace que las fracturas salgan más verticales que horizontales.
El resultado son paredes de ochocientos metros, y es la razón por la que este lugar es lo que es para los escaladores.
Antes de armar el itinerario conviene que sepas por qué portería te conviene entrar y con qué clima te vas a encontrar.
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Autor
Martin Aylwin
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